¡Va tan lento!
Al llegar finalmente a Södertälje me sentí como en casa. Son tantos los veranos que pasé allí.
Pero la alegría se transformó en sorpresa, y la sorpresa en frustración, al comprender que me llevaría más de medio día alcanzar nuestra cabaña.
¡Todo va tan lento!
Todo, menos el correr del tiempo.
Nuestra cabaña no está más. Hay otra casa allí ahora.
