Me puse contento en vano.
Ya me acerco a Växjö y me preguntaba si debía esforzarme para llegar al anochecer, o si era mejor hacer este último tramo con calma y llegar mañana. Entonces vi a lo lejos un gran estacionamiento junto a la carretera que sigo. Y algunas casas o locales. También una hilera de mástiles sin banderas. Pero ni una sola persona, ni un solo vehículo estacionado.
Es un área de descanso desierta, con baños. Y tiene una cafetería, con un letrero, una terraza y vista a un bonito lago. ¡Incluso un alojamiento con desayuno, un “bed & breakfast”! Está cerrado por la temporada, claro.
Qué lástima, me hubiera encantado tomar un café aquí y tal vez charlar un momento con el dueño o la dueña. Me encanta el nombre tan particular. Me alegra pensar que un adulto se sentó y se puso a pensar en un nombre divertido e ingenioso para su negocio: Cafiket. No lo puedo traducir, pero es algo así como “cafpausa” o “pauscafé”.
Me quedo acá aunque esté cerrado.
